jueves, 27 de mayo de 2010


Inseminación artificial.


Es todo aquel método de reproducción en el que el esperma es depositado en la mujer o hembra mediante instrumental especializado y utilizando técnicas que reemplazan a la copulación, ya sea en óvulos (intrafolicular), en el útero, en el cérvix o en las trompas de Falopio


Inseminación artificial en humanos.


En humanos, la inseminación artificial se aplica principalmente en casos de infertilidad. Según la naturaleza de la infertilidad se puede distinguir dos tipos de inseminación artificial: inseminación con semen de la pareja e inseminación con semen de donante. Anteriormente, en casos de infertilidad en el hombre se solía mezclar el semen de donante con el de la pareja, ya que se entendía que era mejor.
Los métodos más simples de inseminación artificial (tanto con semen de la pareja como de donante) consisten en observar cuidadosamente el
ciclo menstrual de la mujer, depositando el semen en su vagina justo cuando un óvulo es liberado. Procedimientos más complicados, como depositar los espermatozoides directamente en el útero, son empleados según cada caso y aumentan la probabilidad de que la fecundación tenga éxito.


Inseminación artificial con semen del cónyuge (IAC) .


La IAC se emplea cuando el semen de la pareja es válido para la procreación pero existe algún impedimento fisiológico, sea en el hombre o en la mujer, para que esta se produzca como resultado normal del coito. Los motivos por los que esto puede suceder son los siguientes:


-Imposibilidad para depositar el eyaculado en vagina debida a impotencia, anomalías en el pene (hipospadias), eyaculación retrógrada o vaginismo.
-Alteraciones del
seminograma como las oligo-astenospermias o la presencia de toxinas en el plasma seminal
-Esterilidad de causa
cervical producida por anomalías anatómicas del cuello del útero, moco cervical insuficiente o inadecuado o esterilidad de causa inmunitaria.
-Esterilidad sin causa aparente.


En casos excepcionales la IAC se emplea con enfermos cuyas enfermedades o los tratamientos de estas implican peligro de alteraciones graves en los espermatozoides o la pérdida de la espermatogénesis. Algunas de estas patologías son los tumores: seminoma, leucosis y otros, cuyos tratamientos conllevan esterilización o alteraciones genéticas de los espermatozoides. En estos casos se puede congelar el semen para posteriormente realizar una IAC. Estas situaciones plantean conflictos éticos y legales cuando el paciente muere.


Consideraciones legales .


Es obligatorio que el donante no conozca a la futura madre, si no este tendría obligaciones legal a favor del hijo, como la herencia o el derecho a conocer al padre.
Se han dado sentencias de acuerdos privados, que han resultado nulos y muy posiblemente todos los acuerdos de este tipo lo serán hasta que se cambie la legislación.
Una pareja de lesbianas acordó con un donante que usarían su semen para tener un hijo. La relación entre las dos mujeres no funciono, se separaron y el donante se vio obligado a contribuir económicamente al cuidado del niño.

En otro caso una mujer guardó en el congelador un preservativo que contenía esperma de su pareja. Consiguió tener un hijo a pesar de que el "donante" no quería tenerlos.
En ambos casos como no hay legislación que contemple estos caso, siempre se protege el beneficio del menor y los donantes acaba contrayendo obligaciones imprevistas.

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